La belleza de un parque natural
- Pedro

- 4 dic 2020
- 1 Min. de lectura

La villa de Sepúlveda es una suma de arte, gastronomía, cultura y mucha historia. No en vano ha sido definida en multitud de ocasiones como “el Museo vivo más grande del mundo”. Y no le falta razón. Han sido muchos los artistas locales y nacionales que han sabido inmortalizar cada uno de sus rincones, de sus calles, sus paisajes, sus hermosas vistas…
Al recorrer sus caminos nos sumergimos en su historia, la gran cantidad de enigmas que ha desarrollado, contemplamos sus iglesias de la época del románico, sus palacios…un recorrido que nadie debe perderse. Y por supuesto, su hermoso parque natural en pleno río Duratón. Una zona que posee una enorme riqueza arqueológica e histórica. Dar pequeños pasos para completar una hermosa ruta rocosa nos permite avistar desde buitres leonados hasta alimoches, águilas reales y halcones peregrinos.
Una zona complementada con la bella ermita románica de San Frutos, rica por sus grabados de la Edad de Bronce.



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