La Senda de los Dos Ríos
- Pedro

- 4 dic 2020
- 2 Min. de lectura
La ribera del Duratón y el Caslilla nos brindan la oportunidad de realizar una bella ruta en la que uno recorre el exterior de las murallas de Sepúlveda y alguna de las siete puertas que cuenta la leyenda que en el pasado la salvaron del peligro. Lo más bello encima es que el paseo discurre por los márgenes del caudaloso río a su paso por la localidad segoviana.
Una ruta que merece la pena hacer y cuyo paseo comienza en el Centro de Interpretación del Parque Natural de las Hoces del Duratón. Durante el recorrido tendremos el privilegio de cruzarnos con la puerta del Azoguejo, la primera que encontraremos, que nos conducirá hacia el santuario de la Virgen de la Peña. A través de su mirador comprobaremos que es cierto eso que se dice de que “el Duratón recorta con abismos el suelo sobre el que se levanta Sepúlveda”.
Otro de los momentos más bellos y de leyenda será bajar las escalinatas que conducen hasta la gruta en la que se dice que se apareció la imagen de la Virgen de la Peña, patrona de Sepúlveda, tras el consabido milagro de haberse perdido durante varios siglos. Y por supuesto, preparen sus cámaras para inmortalizar el tímpano románico del santuario sobre la puerta de entrada, en la que se narra la escena del Juicio Final.
El recorrido de la Senda de los Dos Ríos nos llevará entre los contrafuertes de la muralla sobre los que se abría la puerta románica que durante la época medieval daba acceso a dos de los barrios más importantes de la ciudad, San Pedro y Santa Eulalia. Por ella se accedía (y hoy en día se sigue haciendo) al valle de Valdeparaíso, al fondo del cañón.
Es una sensación única y relajante porque parece que caminamos en un bosque frondoso alejado de todo ruido y civilización. Este tramo nos brinda mil oportunidades para deleitarnos curiosear entre aves, plantas y flores. Con el discurrir de nuestros pasos llegamos al puente de Talcano, gran calzada romana en su día y que ha sobrevivido al paso del tiempo y se conserva intacto.
Tras tres horas de caminata, última parada: la Fábrica de Luz en pleno río Duratón. Aquí acaba la ruta, un bello recorrido al que sin dudar volveré pronto.









Comentarios