top of page

De Aerosmith a Ironman

  • Foto del escritor: Pedro
    Pedro
  • 19 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Fue mi primera experiencia en Disney cuando un 7 de mayo de un ya lejano 2015 entré en la tienda de la atracción Rock n Roller Coaster by Aerosmith. Y no pude tener mejor suerte, ha sido durante muchos años una de las mejores y más queridas por los visitantes. La idea que tuvieron de mezclar música, luces y movimiento fue brillante.


La atracción se ubicaba en un extremo del parque Walt Disney Studios, en lo que habían denominado los locales de la casa de discos Tour de Force Records. Aglutinaba a los más grandes nombres de la escena pop-rock que han dejado huella en el estudio.

Este súper complejo no era únicamente para subirse a los vagones y sentir las sensaciones fuertes con sus grandes loopings y giros imposibles mientras sonaba de fondo a todo volumen lo mejor del rock. También permitía hacer un recorrido por la historia de la música puesto que uno vivía desde dentro cómo se realizaba una grabación de un disco y la importancia que cobra en la creación de una película.


Los locales de Tour de Force estaban llenos de recuerdos de prestigiosos artistas, empezando por una gran colección de sus guitarras eléctricas y que además venían firmadas por Iron Maiden, Metallica, Kiss y por supuesto Aerosmith. Incluso hasta el año 2010 había un bus con el que el grupo americano con el que su líder Steven Tyler junto a los otros tres miembros, Tom Hamilton, Joey Kramer y Joe Perry, hacían sus giras mundiales.


Mientras pasabas por las galerías de acceso ya tenías la impresión de estar en un concierto con los mejores grupos rock de los años 1990-2000. Títulos tan representativos como el “In the End” de Linkin Park, “Yellow” de Coldplay, “Sunday Morning Call” de Oasis o “In demand” de Texas. Y los pasillos también contaban con objetos que en su día formaron parte de la industria musical. Carteles de conciertos, carátulas de álbumes, discos de Oro, ropa y toda clase de instrumentos de artistas míticos. Un impresionante museo para los fans.


Estaba todo tan pensado al detalle que incluso en los exteriores de la atracción uno se sumergía en los recuerdos de un gran artista. Y ya en los últimos instantes antes de acceder a los vagones de la atracción, uno tomaba contacto virtual con el líder de la banda y su grupo. Allí el ingeniero de sonido y sus técnicos realizaban los reglajes definitivos de luz y música.


Y ya no había marcha atrás. Si habías decidido embarcarte en esta aventura tan especial a bordo de los vagones musicales llegaba tu momento. La adrenalina se disparaba. Subido y bien amarrado con los cinturones de seguridad daban paso a una cuenta atrás de 3 segundos y sentías toda la fuerza como si estuvieras en un fórmula 1, pasabas de 0 a 100 kilómetros por hora. Tantas y tantas veces me monté, que se convirtió en un ritual y llegó a ser mi atracción favorita.


Ha sido la montaña rusa construida en Disneyland París que iba a mayor velocidad. Las sensaciones fuertes que allí se vivían solo se conseguían gracias a sus dos loopings y su giro. En un futuro no muy lejano se podrá disfrutar de una nueva atracción que va a sustituir a Aerosmith. Llega Ironman….

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por De segunda profesión: viajero. Creada con Wix.com

bottom of page