top of page

El mejor año de mi vida

  • Foto del escritor: Pedro
    Pedro
  • 14 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Erasmus. Una palabra que sonaba muy lejana pero que acabó siendo una experiencia que marcó mi vida. Cuando estudiaba periodismo en la Facultad de Valladolid nunca había pensado que pasaría un año viviendo la mejor aventura que he tenido. Yo estaba en tercero de carrera y un buen día comentaron que al final de las clases había una charla orientativa para todos aquellos que estuviesen interesados en el programa.

Me picó la curiosidad y me quedé en el Salón de Actos a ver de qué iba eso del Erasmus. Sonaba a utópico, la posibilidad de formar parte de un programa de intercambio de estudiantes y ser seleccionado por una universidad de Francia, Italia, Inglaterra, Portugal, Irlanda... Cuando leí la lista de facultades resulta que a los de Ciencias de la Información solo nos permitían elegir entre Roma, Florencia, Coimbra, Aberystwyth o Toulouse.

Ese mismo día de 2006 nos citaron a una prueba escrita y oral para comprobar nuestro nivel y dar el visto bueno. Me veía más capacitado para pasarla en francés, no sé porqué así que pasé el test y el resto es historia. Cuando vi mi nombre en la lista de los elegidos supe que algo grande estaba por llegar y vaya si lo fue. Me esperaba Francia, el sur, en la zona de Midi-Pyrénées. Bienvenidos a Toulouse.

Pasaron los meses, nos fueron dando más información sobre la ciudad, la Universidad, el alojamiento en la residencia, cómo llegar.... Y allí me presenté. Era septiembre, recién acabado el verano, una nueva vida, nuevos compañeros, nueva ciudad, nueva casa. Recuerdo perfectamente la charla inaugural para todos los estudiantes extranjeros que veníamos a realizar el curso 2006-2007.

Por suerte o por desgracia (para mí fue un beneficio), resulta que la promoción de `Master 1 de Information et Communication', mi clase, no arrancaba sus sesiones presenciales hasta octubre, con lo que tuve dos semanas de "vacaciones". ¿Qué hice? Recorrerme la ciudad de punta a punta con mi plano. No había pasado ni un mes y ya era un experto en sus calles, monumentos, museos...

Fue un año maravilloso, yo que hablo con las paredes reconozco que lo tuve fácil desde el primer momento porque los compañeros franceses de mi clase se portaron muy bien y me integré de tal forma que quedábamos mucho, entendí pronto el término "Soirées", fiestas. Había ido a vivir la experiencia con una máxima, mejorar el idioma. Con el paso del tiempo puedo decir que superé la prueba. Y mira dónde he acabado, viviendo y trabajando en Francia, en Paris. Deseo cumplido.






 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2020 por De segunda profesión: viajero. Creada con Wix.com

bottom of page