El paraíso de las ciudades amuralladas
- Pedro

- 30 may 2020
- 2 Min. de lectura
Descubrir Carcassonne es la gran ocasión de conocer dos ciudades en una. La que todo el mundo busca acercarse de estilo medieval y también la vieja Cité, obra majestuosa levantada en 1260 y en la que hoy en día viven cerca de 50.000 personas. He ido 3 veces en mi vida a esta bella región del sur de Francia y ojalá pueda regresar una cuarta. Lo merece…
La ruta es muy agradable, un paisaje para mirarlo una y mil veces cruzando por el río Aude hasta llegar al Pont-Vieux. Un puente medieval construido en el siglo XIV por el que únicamente pasan peatones. Durante mucho tiempo fue el único modo de cruzar de una ciudad a otra.
Se pasa por su famosa plaza Gambetta que se esconde entre callejones y su museo de Bellas Artes. Estamos en el corazón de la ciudad, que como no puede ser menos ha sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
En cada rincón hay algo que destaca. También es muy bonita su iglesia Saint Vincent que cuenta con un hermoso campanario. Para visitarlo hay que animarse a subir sus 232 escalones, llegas arriba asfixiado pero las vistas son top. A mitad de camino antes de llegar a las murallas, disfrutaremos de su zona verde. Un remanso de paz y tranquilidad junto al río donde poder pasear o hacer deporte en el divertido sendero que han preparado y que tiene vistas a la ciudad.
El centro de la ciudad es un pequeño paraíso para las familias, se puede ver siempre a los niños contentos de subirse a su carrusel Belle Époque, chapotear en su espejo de agua, esconderse entre sus estatuas de bronce y acercarse a comprar algo en el quiosco gourmet. Sin olvidarnos de su hermoso Museo de Bellas Artes, que cuenta con una gran colección de pinturas y cerámica que lo convierte en un hermoso ejemplo del arte europeo desde finales del siglo XVII hasta nuestros días.
Carcassonne tiene mucha vida, siempre hay turistas durante todo el año. Es una ciudad que no se apaga haga frío, calor o nieve. El corazón de la ciudad late al ritmo de sus hermosas fachadas coloridas, su plaza de mármol rojizo y su fuente de Neptuno en la que no cabe un alfiler sobre todo los sábados, día del mercado de flores, frutas y verduras.
Al sur de la misma llegamos a su gran catedral, Saint Michel, que ha sido completamente restaurada.
De estilo gótico de Languedoc data del siglo XIII y en ella se pueden admirar sus grandes vitrinas y su bella fachada con un majestuoso rosetón de 8 metros de diámetro. Por último, y perteneciente al mismo estilo, la ciudad cuenta con la iglesia de Saint Vincent, que presenta un bello campanario octogonal de 54 metros de altura y un carrillón de 47 campanas.













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