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El pulmón de Nueva York

  • Foto del escritor: Pedro
    Pedro
  • 24 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Si hay un lugar mítico y donde respirar aire puro en Estados Unidos ese es Central Park. Posiblemente sea el parque urbano más famoso del mundo y no me extraña, vale la pena acercarse por Manhattan y recorrer sus cerca de 3,5 kilómetros.


Casi 37 millones de personas pasean al menos una vez al año por él y se ha convertido en el más visitado de EEUU. Su aparición en numerosas películas y programas de televisión han hecho que su importancia crezca. El parque está dirigido por la Central Park Conservancy, una empresa privada que tiene un convenio con la ciudad de Nueva York.


Fue diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, y pese a que en su mayoría es todo natural, también contiene varios elementos que lo diferencian y le dan ese toque peculiar que tanto me gustó. Un día de paseo por él nos adentra en sus lagos artificiales, sus grandes áreas de hierba que normalmente son utilizadas para la práctica deportiva y podemos recorrer sus valles y lagunas.


Los turistas y los neoyorquinos suelen pasar bastante tiempo (cuando las condiciones climáticas lo permiten) en él, y es lógico, tiene de todo. Hay muchas cosas que ver pero quizás las más importantes sean éstas. Acérquense al Colombus Circle, una plaza llena de vida con una gran estatua de Colón y en la que reponer fuerzas en alguno de sus puestos de comida. Tampoco dejen de ir a Strawberry Fields. Un mosaico que incluye la frase “Imagine” dedicado a John Lenon y está justo en frente al edificio en el que el artista vivía con Joko Ono cuando fue asesinado.


Otro de los lugares que más me impresionó fue el castillo de Belvedere. Una réplica de estilo gótico que deja al descubierto unas grandes vistas de Central Park. Cerquita de él hay también otro jardín muy visitado sobre todo en primavera, conocido como el Shakespeare Garden. Y si lo que te gusta es ir de picnic y desplegar un mantel para disfrutar de un buen vino en compañía, tu sitio es el Sheep Meadow y el Great Lawn.


Puentes también hay muchos, pero los tres más bonitos y sobre los que cruzar para ver los lagos son el Bow Bridge, el Oak Bridge y por último, el Gapstow Bridge. Quizás la parte más bonita del parque sea la zona sur. Con un obelisco egipcio auténtico, varios miradores desde donde disfrutar de como se suele decir: “un marco incomparable” y en este caso, aciertan.


Pero al norte no podemos perder la ocasión de dar un buen paseo por el lago más grande del parque. El Jacqueline Kennedy Oasis Reservoir, siempre lleno de gente corriendo y que vaya vistas que tiene. A su lado, podrás descansar en el Harlem Meer, otro lugar en el que la gente pesca. Y no muy lejos, otro sitio que me sorprendió, North Meadow. Una zona llena de pistas de béisbol, soccer y softball, sus deportes favoritos.


Sin duda, un remanso de paz y de aire libre. Ya quiero volver…

 
 
 

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