Entre cuatro ríos
- Pedro

- 8 jun 2020
- 2 Min. de lectura
La situación geográfica de esta bella ciudad próxima a Paris en envidiable. Un póker de vías de agua le contempla: el Marne, el Morin, el Canal de Meaux y Chalifert. Fue en torno al año 1140 cuando surgió la primera mención de un territorio conocido como “Capela Esbeliaci” y que era una aldea cercana a Saint Germain les Couilly.
Esbly ha tenido varios nombres a lo largo de los siglos: Abeli, Abelicum, Esbliaco, Esbliacum, E Beli, Ebli y finalmente, desde 1789, el actual. Son varios los edificios que han sobrevivido aquí a lo largo de los siglos. En 1228 contaba con un primer molino, que fue derribado varios siglos después y en su mismo lugar se levantó el molino actual que aún podemos ver si paseamos por sus calles. Data de 1530 y pertenecía a la familia Charlet, inquilinos del antiguo castillo en el que hoy en día es su calle Victor Hugo.
Por esas carreteras circulaban diligencias de forma regular que servían de correspondencia para entregar el correo a sus vecinos. Uno de los lugares más reconocidos de Esbly es su canal Ourcq, que en el siglo XIX funcionaba a todo trapo para comunicar la vecina ciudad de Meaux y París. En ese momento se desarrolló el ferrocarril lo que permitió conectar París y Estrasburgo en 1833.
La locomotora a vapor sirvió para revolucionar las comunicaciones y logró que los intercambios fueran más fluidos. Inicialmente se había pensado como punto de construcción a Coupvray, pero sus residentes, más preocupados por sus viñas y sus árboles frutales, descartaron el proyecto, eligiéndose Esbly.
A finales de siglo la ciudad contaba ya con 600 habitantes, una oficina de correos y una brigada de gendarmería que recorría a pie las calles. Tras la guerra de 1870, se lanzó un proyecto ferroviario para unir Esbly y Coulommiers, recogido en la ley del 17 de julio de 1879. Tras 23 años de estudios, expropiaciones y disputas, por fín se inauguró la línea Esbly-Crécy en 1902, pero desgraciadamente su extensión hacia Coulommiers nunca vio la luz.
En 1967 su población había crecido ya hasta más de 2500 habitantes, en parte debido a la creación de nuevas ciudades en la región Ile de France y el punto álgido llegó con la apertura de Eurodisney en 1992 en Marne la Vallée, aunque Esbly ha logrado mantener el propósito inicial: ser refugio de esa gente de provincias que huyó de las grandes capitales para descansar.















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