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La casa de los impresionistas en París

  • Foto del escritor: Pedro
    Pedro
  • 8 may 2020
  • 2 Min. de lectura

Llevaba tiempo queriendo acercarme a conocer uno de los rincones más coquetos y diferentes que te puedes encontrar en la capital francesa. Ubicado en un paraje ideal, rodeado de viñedos y con un jardín único, el Museo Montmartre es un remanso de paz y homenaje a los pintores del siglo XVII.


En el 12 de la rue Cortot, esta residencia atrajo a numerosos artistas de la época. Auguste Renoir eligió instalar allí su taller desde el que se inspiraba y creaba. También Suzanne Valadon, Emile Bernard y Émile Othon Friestz, ejemplos de la corriente del fauvismo.

En ella podemos contemplar grandes obras y una colección única de pinturas, dibujos y carteles que llevan la firma de Modigliani, Kupka, Steinlen, Vadalon o el gran Toulouse-Lautrec.


Y por si esto fuera poco, no os debéis perder por nada del mundo acceder a su hermoso jardín, construido hace algunos años, en 2012. Está inspirado en los cuadros que Renoir pintó allí, sobre todo el de Bal du Moulin de la Gallete y La Balançoire.


El museo fue creado en 1960 y cuenta con una colección permanente compuesta de pinturas, cuadros y posters. El recorrido que el visitante se encontrará cuando acceda al interior le permitirá sumergirse en el ambiente de los célebres cabarets de la época, también conocerá cómo era el teatro de sombras. Todas estas colecciones han sido recogidas por la Sociedad de Historia y Arqueología.


Las colecciones permanentes del museo os harán sumergiros en la historia de Montmartre y su gran transformación, sobre todo a inicios del siglo XIX. Con la llegada de la industrialización los molinos cesaron en su actividad y las viñas desaparecieron en su gran mayoría. Los grandes artistas comenzaron a llegar a la zona a partir de 1870 lo que hizo que los cafés y cabarets de la zona tuvieran un gran empuje. Así como las salas para conciertos.


El mundo del teatro, de la canción, el circo o la danza, todos ellos se integraron en la zona. Los parisinos venían para escuchar a Aristide Bruant o a Yvette Guilbert declinar sus textos, así como para asistir a los numerosos espectáculos que ponían en circulación.


Y si hay un espacio que os gustará visitar es el antiguo taller-apartamento de Suzanne Valadon. En él se instaló en 1912 junto a Maurice Utrillo y André Utter. Algunos de los elementos que ellos utilizaron se han renovado pero siguen en el mismo sitio. Se ha acondicionado la sala y la perspectiva que nos da cuando nos acercamos a verla es la de un lugar de creación.


No dejéis de venir a visitarlo.

 
 
 

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