La Cascada de Las Pilas
- Pedro

- 29 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Al suroeste de Zamora, en un pequeño pueblecito ubicado en el Parque Natural de los Arribes, disfrutamos de un lugar de enorme interés geológico, una ruta de senderismo entretenida, un paisaje muy bello y una ermita derruida recuerdo del siglo XV. Hablamos de Almaraz de Duero.
Los expertos la definen como uno de los santuarios rupestres más importantes del noroeste peninsular formado por un conjunto de canales de granito, pilas y cubetas. A medida que se avanza, uno contempla claramente los zigzag de la ribera del Duero en este bello paisaje. Se trata de una zona que ha sido lugar de culto en el pasado y con una gran importancia para el pasto de ganados. Como dato curioso señalar que desde sus laderas se ve la primera central hidroeléctrica que se levantó en el Duero, El Porvenir, construida en 1902 y que también es una de las primeras a nivel nacional. Abastecía de luz a Zamora, Valladolid, Salamanca y Toro.
Esta ruta comienza desde la plaza del pueblo de Almaraz y se la conoce como la de cascada de Las Pilas. Un recorrido circular de aproximadamente 10 kilómetros que comienza en la plaza del pueblo. A lo largo de ella se van mezclando paisajes, desde el monte bajo, las fincas de cereal e incluso las paredes escarpadas, una serie de ríos encajonados y por supuesto, la cascada de los Arribes del Duero.
Cuando se llega a la altura del curso fluvial, a unos 200 metros, se hallan unos restos mineros de una explotación de estaño que datan del siglo XIX. Se aprecia perfectamente que allí había unos almacenes y barracones que los propios mineros construyeron para evitar desplazarse. Desde esta vieja explotación uno disfruta de la Cascada de Las Pilas, con dos hermosos saltos de agua en la desembocadura del arroyo de Los Molinos.
Pero no todo es la cascada, también podemos acceder a su parte superior, ayudándonos de una cuerda y una escala de hierro y recorrer unos 50 metros en el interior de una galería para disfrutar de unas hermosas vistas del Parque Natural de los Arribes del Duero en toda su plenitud. Un regalo de la naturaleza que nadie debe perderse.









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