La historia de un gran escritor aún sigue viva en Paris
- Pedro

- 30 ago 2020
- 2 Min. de lectura
Un autor universal, de mente brillante, apasionado por la palabra, así era Honoré de Balzac. Uno de los novelistas más representativos de la llamada novela realista del siglo XIX. Trabajador incansable e infatigable, siempre será recordado por su obra monumental “La Comedia Humana”, una colección de varios ejemplares cuyo objetivo era describir de modo exhaustivo la sociedad francesa de aquel tiempo.
Acercarse por el distrito 16 de la capital parisina, no lejos de la Torre Eiffel y su plaza de Trocadero, nos lleva a la zona de Passy donde se ubica su `maison’. La locura y el trasiego de la vida en esta gran urbe se detienen por un momento. Desde que salimos del metro y caminamos lentamente hacia su izquierda por la rue Raynouard, notamos que cambia la perspectiva de la zona y nos vamos sumergiendo en un ambiente bucólico, más nostálgico y literario. Situado en mitad de un jardín con su arboleda, el célebre escritor pasó aquí diez años de su vida.
El museo nos incita a preguntarnos sobre la vida de Balzac. Durante el Antiguo Régimen, la zona sufrió una primera transformación y sus laderas se convirtieron en terrazas donde varias casas modestas se codeaban con mansiones lujosas, que tras la Revolución fueron sustituidas por apartamentos. Fue en 1840 cuando el propio escritor alquiló una casa con comedor, sala de estar, un dormitorio, la bodega y jardín. Posteriormente se trasladaría a la que hoy es tan visitada y recorrida por turistas y curiosos que desean vivir de primera mano la experiencia de adentrarse en la vida privada de un genio de las letras.
Concebido en sus orígenes como un lugar de peregrinación para amantes del mundo de las letras y las artes, la Maison de Balzac ha logrado actualmente adquirir ediciones originales del autor, retratos del propio escritor e ilustraciones de varias de sus obras.
También conserva obras originales de otros relatistas y artistas como Pierre Alechinsky, Eduardo Arroyo, Enrico Baj, Olivier Blanckart, Louise Bourgeois, Pol Bury, André Derain, Paul Jouve, Albert Marquet, André Masson y nuestro Pablo Picasso.









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