¡Larga vida al Seaport Museum!
- Pedro

- 12 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Cuando uno vive en una ciudad de interior sin salida al mar, es normal que se sienta liberado o relajado al ver un pueblo o lugar costero. Eso es exactamente lo que me pasó al visitar Filadelfia y su museo marítimo. El Independence Seaport Museum fue fundado en 1961 por J. Henderson. Lo más destacado cuando te acercas a ver este submarino es la posibilidad de contemplar y sentir la vida que llevaban los marineros de la época.
Cuenta con una amplia colección de artefactos marítimos, modelos de barco y embarcaciones a tamaño real a lo largo de sus exposiciones permanentes e interactivas. Las colecciones del Independence Seaport Museum se remontan al siglo XVIII hasta nuestros días y abarcan numerosos temas, principalmente se adentran en el mundo de lo social y lo económico durante la fundación de EEUU pero también analiza los efectos de la revolución Industrial hasta el río Delawere.
Dichas colecciones son el resumen de una sociedad que busca comprender, apreciar y sentir la experiencia de las vías fluviales de Filadelfia. Geográficamente se ve representado en una ruta desde el río Delawere, los principales puertos comerciales de la ciudad Camden y Wilmintong, junto con la región costera de New Yersey.
Lo que más me impresionó cuando uno se adentra en las entrañas del submarino es sentir el agobio y la oscuridad que vivieron en la época. Pasillos estrechos, escaleras móviles, poca altura… quien haya estado en un habitáculo de semejantes dimensiones sabrá muy bien de lo que hablo. Esa angustia de no saber si vas a ver la luz del día se puede apreciar en cada rincón por el que uno atraviesa.
Leyendo la información que te aportan a la entrada del museo te das cuenta de lo bien conservado que está por los americanos. No en vano forma parte de su cultura y les ha permitido aglutinar una gran colección dividida en dos categorías: cultura material y archivos y libros raros. Me gustó mucho la idea que han tenido para el tratamiento de sus colecciones. Todas ellas están en un ciclo de revisión de mantenimiento programado y son almacenadas en áreas seguras y con un clima controlado que evite su deterioro.
El Independence Seaport Museum es algo más que el típico museo que podemos encontrar en todas las ciudades. No todos los días se puede disfrutar de una colección semejante de artefactos y arte relacionados con el pasado marítimo que abarca desde reliquias de barcos, modelos, ropa de las diversas comunidades marítimas de la región, herramientas, una serie de recuerdos así como de pequeñas embarcaciones de Delawere y New Yersey.
Filadelfia contó en la época con una serie de escritores que recogieron a través de sus novelas las aventuras de los marineros. Nombres como Thomas Birch, James Hamilton o Edward Moran, entre otros, que supieron acercar a los lectores toda clase de temas relacionados con el transporte marítimo que influyó en la economía cultural y política de la ciudad.
Siempre es complicado que las autoridades locales logren albergar museos de esta índole. No ha sido fácil para la ciudad. Durante cuatro años el Independence Seaport Museum estuvo buscando un hogar para el Olympia, el buque de guerra de acero de la batalla Hispano-Americana amarrado en la ribera del Delawere. El barco que ya estaba oxidado necesitaba millones de dólares para su mantenimiento, dinero con el que no contaba el museo. Buscaron por California y Carolina del Sur, pero John Brady, su presidente, no las vio rentables. Es ahí cuando entró en acción la ciudad de Filadelfia que consiguió llevarse el gato al agua en el año 2014. Ahora son más de 70.000 los visitantes (entre los que me incluyo) que cada año pasan por aquí.















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