Normandía: Mi región favorita en Francia
- Pedro

- 26 oct 2020
- 2 Min. de lectura
Llevaba tiempo sin subir nada por aquí, así que no hay mejor ocasión que ésta para hacerlo. Tras un break de viajes, ayer tuve el privilegio de poder embarcarme en una aventura por la bella región de la Normandía, concretamente en la ciudad de Rouen.
El madrugón mereció la pena. A primera hora de la mañana, emprendimos ruta en el tren que nos condujo a Paris para coger nuestro bus en la zona financiera de La Défense que nos llevó a esta bella ciudad.
Rouen es una coqueta urbe francesa, nada que ver con las ciudades del interior. Por allí han pasado varios de los célebres personajes galos, siendo Juana de Arco la más importante, pero sin olvidarnos de Gustave Flaubert, Pierre Corneille, Guillermo El Conquistador o Claude Monet. Aunque a penas cuente con poco más de 100.000 habitantes, se ha convertido por derecho propio en un enclave turístico reconocido en todo el mundo.
La ciudad, que sufrió mucho durante la Segunda Guerra Mundial debido a los bombardeos sufridos, ha sabido levantarse de la ruina y goza de una gran colección arquitectónica, encabezada por su abadía St Ouen, que con cerca de 130 metros de altura, se erige en su símbolo del gótico flamígero. Es curioso, pero siempre es confundida con la catedral debido a su gran tamaño y no es para menos. Encima su gran órgano figura entre los más valorados de la cultura francesa.
Y tras dejar la abadía… si seguimos caminando por sus tranquilas calles, nos cruzamos con la gran catedral de Notre Dame, también de estilo gótico y una de las más grandes de Francia y de Europa. Sirvió de fuente de inspiración para el gran Monet. Pasear por Rouen es avanzar sobre un pavimento diferente, sentir la tranquilidad y la calma, y retrotraerse al pasado. Es como si se hubiera detenido el tiempo y retrocediésemos a la época de Juana de Arco.
En la Guerra de los Cien Años, Rouen vio como el 30 de mayo de 1431, en su Place de Vieux Marché, el Viejo Mercado, la heroína de apenas 17 años Juana de Arco, fue quemada en la hoguera. Una gran cruz se levanta en dicho lugar como recuerdo. Son varios los lugares que nos recuerdan el calvario y el encierro de ella. Por ejemplo, el Donjon o Torre de Juana de Arco, castillo en el que estuvo presa hasta su procesamiento.
En un día es muy difícil ver todo lo bello que tiene esta ciudad, pero si uno tiene tiempo, recomiendo que se acerque a ver el Museo Le Secq des Tournelles, algo distinto a lo que concebimos habitualmente. De entrada, porque está ubicado en una iglesia, y además porque posee una colección de trabajos en hierro forjado, que es única en el mundo. Allí encontraréis desde cerraduras, herramientas, joyas, objetos de costura…
Y no puedo olvidarme tampoco del puerto de Rouen. Ya desde la época medieval se convirtió en una parte importante de la ciudad por su situación estratégica entre París y el mar. Y como dato curioso hoy es el más atractivo para el comercio del cereal y la harina en Francia.















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