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'Rolland Nadal'

  • Foto del escritor: Pedro
    Pedro
  • 19 abr 2020
  • 4 Min. de lectura

CONTEXTO: Este es uno de los reportajes que más ilusión me hizo escribir. Era la primera vez que acudía en directo a las Pistas de Rolland Garros. Ya hace dos años de eso pero parece que fue ayer...


“Jeu, set, match et tournoi… Nadal”. Domingo 10 de junio de 2018, París. 17,30h de la tarde. Rolland Garros. Pista: Philippe Chatrier. El mejor tenista español de todos los tiempos ha vuelto a serigrafiar su nombre en la Copa de los Mosqueteros, el torneo de tenis más importante del mundo y el juez árbitro del encuentro, pronuncia una frase que se ha repetido por undécima vez desde que en 2005 lograse su primera victoria aquí.


Ante más de 15.000 espectadores, en una soleada y calurosa jornada en la capital francesa, Rafa Nadal, disfrutaba, una vez más, de una victoria que le encumbra a sus 32 años, a la cima del tenis mundial, con 17 Grand Slams, a tan solo tres del suizo Roger Federer.


Cuando uno entra en el recinto de Rolland Garros, tras salir del metro y caminar por la avenida de Porte d´Auteuil, siente vértigo y huele a tenis desde que pasa el primer control de seguridad (habrá tres en total hasta acceder a las pistas). Todo está medido al milímetro y nada se deja a la imaginación. La fiesta del tenis que se vive en Paris durante las tres semanas de torneo le hacen ser uno de los mejores eventos deportivos del mundo, y a ello contribuyen los voluntarios, las azafatas, el personal de las tiendas y puestos de alimentación distribuidos por todo el recinto, a los árbitros y jugadores.


El día de la final se vive desde muy temprano cuando empiezan a llegar los primeros espectadores que van a tener un día “cargado” de tenis, puesto que además del torneo masculino, Rolland Garros acoge desde 1998 el “Torneo de Leyendas”. Siempre es agradable poder ver de cerca a tus ídolos de la infancia, a los que viste en televisión jugar y ganar tantos y tantos torneos.


A las 11 de la mañana aparecían en escena el doble francés formado por Mansour Bahrami (organizador de este torneo) y Fabrice Santoro ante el gran John McEnroe y Cédric Pioline. Ver en directo al americano McEnroe siempre divierte, su punto de competitividad y no dar una bola por perdida lo mantiene a rajatabla y los niños que acudían por primera vez a un encuentro de tenis pudieron darse cuenta desde el primer juego que la excentricidad y sus comentarios “agresivos” son marca de la casa y no se pierden con el tiempo.


Una hora más tarde lo harían el dúo formado por Juan Carlos Ferrero y Alex Corretja ante los rusos Ievgueni Kafelnikov y Marat Safin. Servidor tiene que reconocer que le hizo más ilusión este segundo envite, que además ganarían los jugadores españoles por un doble 6-3. Sin duda fueron dos grandes partidos de ocho grandes raquetas del circuito profesional que dejaron su impronta en el mundo del tenis en los 80, 90 y 2000.


Pero el público quería más. Era la hora de hacer una pausa para comer, recorrer las diferentes tiendas del reciento para hacerse con un recuerdo de Rolland Garros o simplemente coger sitio en una hamaca o silla preparada por la organización y preparase para el plato fuerte del día: la Gran Final: Nadal vs Thiem.


Y llegó el momento, El reloj marcaba las 15.10 de la tarde cuando saltaban a la pista Rafael Nadal, diez veces campeón aquí y el austríaco Domenic Thiem, debutante en una final de Gran Slam. El encuentro no pudo comenzar mejor para el mallorquín que en dos minutos ya disfrutaba de un 0-2. El público francés, que tantas veces ha abucheado al ídolo español en sus mil batallas en la Philippe Chatrier, comenzaba a rendirse a lo evidente. El joven Thiem era un manojo de nervios pero reaccionó y logro igualar a tres, aunque acabaría cediendo el primer set por 6-4.


Todo iba sobre ruedas para el mallorquín, en una hora de juego ya había puesto tierra de por medio y ya se sabe que cuando Rafa gana el primer set en una final en “su casa” en París, es muy difícil que le remonten. La grada era una fiesta y los españoles y aficionados de todas las nacionalidades que uno se cruzaba en el recinto, lo vivían como tal. Aunque alguno reconocía abiertamente que había venido “a ver si por fin perdía una final aquí”.


El segundo set también cayó para el jugador español por 6-3. La final parecía cerca, pero todos nos asustamos cuando el bueno de Rafa pidió la asistencia médica en el tercer set con 3-1 a favor. “No puede ser, cómo se va a retirar ahora”, comentaban algunos, dudando. Pero Nadal, sufridor como el que más, volvía a pista, y los gritos surgían entre el público. Llegaba el momento decisivo, casi dos horas después de que arrancase el choque, se entraba en el que, al a postre sería el tercer y definitivo set.


48 minutos que se hicieron eternos hasta que en el que sería el último saque del mallorquín, el jugador austriaco envió fuera un resto. Se desataba la locura en la grada. Lo había vuelto a hacer. Como en 2005 ante el argentino Mariano Puerta; en 2006, 2007 y 2008 con el suizo Roger Federer; en 2010 con el sueco Robin Soderling que un año antes le había eliminado por primera vez y en 2011 de nuevo con Federer. El serbio Djokovic sería su verdugo en las finales de 2012 y 2014, entre medias, un título en juego entre españoles, puesto que en 2013 sería David Ferrer el que se quedase a las puertas. El año pasado vivimos la Décima ante Stan Wawrinka y la Undécima… ya es historia.


Nadie sabe dónde dejará el listón el mejor tenista español de todos los tiempos. Quizás es el momento para que la organización del torneo decida cambiar el nombre de Rolland Garros por el de ‘Roland Nadal’

 
 
 

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