Un remanso de paz a una hora de París
- Pedro

- 19 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Francia cuenta con una gran historia y cultura y existen tantos pueblos y ciudades bonitas que uno a veces descubre nuevos ambientes y lugares que la mayoría de los turistas jamás habrían pensado ver. Es el caso de La Ferté-sous-Jouarre.
Situado a una hora de Paris, entre colinas y prados, cuenta con grandes paisajes, una serie de senderos montañosos y sobre todo, una gran oportunidad para pasar un día entretenido caminando. Desde la Edad Media ya va cobrándose una reputación entre los habitantes de la época por el buen uso de sus molinos de viento para machacar el grano y también conseguir que su modo de subsistencia se apoye en el trabajo con la piedra.
En el siglo XVII, en parte gracias a la enorme granja de ovejas con que contaba, su industria textil vivió un momento próspero y contaba con casi 60 oficios que se encargaban de conservar y fabricar telas grandes fundamentalmente para abrigos, que vendían en las ferias y mercados locales, siendo los más importantes los de Meaux, Provins y Melun.
En el siglo XIX, con la llegada de la industrialización, la ciudad crece y logra que salgan a flote 23 empresas, siendo las más destacadas las que se dedicaban al cuero. Sus trabajadores se dedicaron en cuerpo y alma a este oficio y poseían el monopolio de la fabricación en la zona.
Durante muchos años se la siguió viendo como un lugar próspero y de gran productividad pero llegó la Primera Guerra Mundial y el colapso total. Tardó mucho tiempo en recuperarse y volver a ser lo que hoy ha logrado. Esta ciudad cercana a la capital parisina ahora vive de la industria de la madera.
Si se animan a visitarla, no duden en acercarse a ver su Ayuntamiento. Es uno de los edificios más notables de La Ferté-sous-Jouarre. Levantado en 1885, es de arquitectura neo-gótica. Al lado encontrarán una vieja sinagoga, que ahora alberga exposiciones temporales de artistas contemporáneos de la región. Famoso también es su teatro municipal. Construido en 1892 e inaugurado cuatro años más tarde.
Y por supuesto, den un paseo o vayan de picnic por la zona del río Marne.













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