Una joya en Normandía
- Pedro

- 14 may 2020
- 2 Min. de lectura

Tenía muchas ganas de acercarme por fin a disfrutar de Honfleur. Para el que no le suene el nombre, es un enclave pintoresco ubicado norte de Francia con un patrimonio arquitectónico único. Esto ha hecho que hoy por hoy sea una de las ciudades más visitadas del país.
El año pasado la conocí por primera vez y he de reconocer que guardo un bello recuerdo de la visita. Aquel domingo caluroso de primavera me crucé medio Paris para subirme a un bus que iba lleno y que nos dejó tres horas más tarde en la costa de Normandía.
Desde que di los primeros pasos por sus calles, el ambiente sonaba distinto a lo que uno se encuentra habitualmente en París. Nada de coches, caos en las calles, ni ruidos, simplemente paz y tranquilidad. La primera imagen que me vino fue la de una postal que todos hemos comprado alguna vez y hemos mandado a alguien como recuerdo de unas vacaciones en el mar, esto es Honfleur.
El empedrado, sus fachadas de madera, su larga lista de tiendas de regalos, sus hoteles con encanto y esos restaurantes típicos con las recetas de los pescadores de la zona. Porque sí, su puerto merece ser destacado y comentado. Sentado en una terraza pude sentirme como aquellos pintores que un día reflejaron y retrataron a su gente.
El Impresionismo encontró aquí uno de sus mejores ejemplos para crear arte. No en vano, sirvió de inspiración a los más grandes, artistas como Monet, Courbet o Boudin, así lo plasmaron. Hoy en día, muchos creadores han aprovechado el tirón de la ciudad para presentar sus obras clásicas o contemporáneas.
Venir a Honfleur y hacer un recorrido por sus callejones, sus plazas, su empedrado o acercarse a uno de sus mercados tradicionales y orgánicos, entrar en alguna exposición, relajarse en su playa… todo esto se puede hacer aquí. Su ubicación geográfica privilegiada lo permite.
Me quedé con ganas de más, es cierto que un día da para poco, porque me habían comentado que desde aquí se puede iniciar una gran caminata hacia el interior de la zona de Augeron, enclave de la ruta de la sidra y del queso. Otra vez será.
Esta ciudad tiene mucho arte que ver, empezando por su iglesia de Saint Catherine, toda ella levantada en madera y que es uno de sus emblemas. También puede acceder al Museo de la Marina, que ahora se ubica en la antigua iglesia de Saint Étienne, y donde uno descubrirá las apasionantes historias de dos héroes locales, los exploradores Roberval (famoso por su expedición a Canadá) o el Marques de la Roche.
Como gran ejemplo del mundo de los pescadores, Honfleur también conserva sus antiguos graneros del siglo XVII donde se almacenaba la sal. Enormes edificios de piedra que llegaron a guardar hasta 10.000 toneladas.
Uno no se puede ir de aquí sin acercarse a su puente más famoso y que es uno de los más grandes del mundo. El que comunica con el puerto de una de las ciudades costeras más importantes de Francia, Le Havre. De ella hablaré otro día. Espero poder regresar a ambas, lo merecen.



Comentarios