Uno de los espacios más relajantes de París
- Pedro

- 20 may 2020
- 2 Min. de lectura
Pasear por la capital parisina siempre es sinónimo de paz y tranquilidad. Más aún si uno se acerca a un lugar verde y natural como son los Jardines de Luxemburgo. Una joya de la arquitectura y el romance. Un enorme espacio verde que cuenta con una ubicación extraordinaria en la capital y además celebra ya su historia centenaria.
Fue creado en el siglo XVII por Marie de Medici, la esposa del rey Enrique IV, que quería trasladar su residencia lejos de la que tenía en el Louvre. Este jardín ha sabido conservar con el paso de los años todo el esplendor y el gran lujo de la corona francesa. Es cierto que es eminentemente turístico, pero sus grandes espacios verdes hacen de él un lugar por el que poder pasear durante todo el año y nunca te sientes solo, las esculturas que lo decoran te acompañan.
Un jardín tan conocido en París al que los estudiantes acuden muy a menudo y también es fácil cruzarse con ávidos lectores e incluso retratistas y gente montando en bicicleta. Su posición en la ciudad es perfecta, muchas escuelas lo rodean y también las universidades, sin duda la más famosa y en la que en el pasado me hubiera encantado estudiar, la Sorbona.
Cuando uno da una vuelta por sus jardines descubrirá varias obras que le llamarán la atención si es un amante del mundo del arte, como es mi caso. Artistas como Bourdelle, Zadkine e incluso el mítico Rodin. También disfrutamos con la Fuente de los Medici, uno de los elementos decorativos más sorprendentes del Jardín de Luxemburgo.
Además está tan adornado con esas esculturas pertenecientes a diferentes épocas que no podía reflejar de mejor forma la historia. La mayoría corresponden a la época de Luis Felipe y se centran en la mitología griega, varios animales, personajes tan célebres como el músico Beethoven, artistas como Baudelaire y en su terraza central, siempre llena si el tiempo acompaña, a las que fueron reinas de Francia.
Al llegar la primavera, los jardines se preparan para acoger a sus colecciones de cítricos y laureles y la estampa que uno puede recoger con sus móviles y cámaras es de una gran belleza. Los paseos por sus grandes hectáreas son sinónimo de aprendizaje y relax. París está lleno de grandes parques y espacios abiertos pero los Jardines de Luxemburgo son para mí los mejores.













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